jueves, marzo 19, 2009

BENDITA DUDA


BENDITA DUDA


En contravía de lo que muchos piensan, estoy convencido de lo siguiente: más que la seguridad en el actuar, es la duda permanente la que nos preserva del error. Y lo sostengo desde la experiencia de quien ha errado mil veces; tengo un máster en equivocaciones y eso me convierte en un sensei en el asunto.


Mencionaré dos ejemplos cercanos en el tiempo y que funcionan a la perfección para llegar a donde quiero.


El primero sucedió durante mis primeros días en Buenos Aires.

Fueron meses en los que hice víctimas a mis amigos argentinos de mi ortodoxia idiomática, esa acartonada costumbre colombiana que aquí, como en pocos lugares, me sentía en la obligación de ejercer.

No recuerdo cuántas veces les hice caer en cuenta de sus “destapaciones” o sus “galletiterías”. Todo un derroche de prepotencia acaramelada por el afecto, que me duró hasta que llegó la justicia que merecía y me puso en mi lugar. Ocurrió con la que era mi corrección favorita: la palabra CONSUMICIÓN. Para mí no existía esa palabra: lo correcto era decir CONSUMO. Jamás lo dudé y en esa ausencia de duda radicó mi imperdonable error. Tuve que leer CONSUMICIÓN en un cuento de Roberto Bolaño para salir corriendo a buscar el diccionario y encontrar avergonzado la palabrita esa que yo, burro ignorante, había desterrado del idioma simplemente porque no la conocía.


El segundo fue el pasado fin de semana.

Camino a la parada del colectivo y luego de habernos brindado una de las mejores cenas del último año, mi amigo Alantl Molina, intuyo que consciente del efecto hipnótico de los deliciosos tacos y la incomparable salsa de aguacate, se atrevió a confesarme que mi forma de escribir el nombre de su país resultaba ofensiva no sólo para él sino para la gran mayoría de sus compatriotas: como reafirmación de la sonoridad originaria de su nombre, ellos escriben MÉXICO y no MÉJICO como yo acostumbraba a hacerlo por simple intuición fonética.

Luego me llevó a profundizar no sólo en el origen de la discusión sino en el argumento que la zanja: la única grafía aceptada por la RAE es México, mientras que Méjico es considerado un error.


Dejo la discusión sobre la utilidad de los arcaísmos a los expertos. Mi única discusión furiosa es conmigo mismo y con ese vicio de bajar la guardia en el refinado arte de dudar.

Dos errores, uno por prepotencia y otro por ignorancia, me hacen merecedor del autorreproche; en ninguno de los dos puedo atenuar mi culpa: una sana dosis de duda me hubiera salvado del merecido oprobio.

Si hubiera dudado más, habría buscado el diccionario antes de hacer el ridículo corrigiendo los carteles de los bares que advertían sobre la CONSUMICIÓN mínima.

Si hubiera dudado tanto como pregono que debería hacerlo, no hubiera supuesto por años que las dos grafías para México eran correctas, ni hubiera agredido a una de las personas más brillantes que he conocido en los últimos años.

Sólo puedo prometer dudar más. Dudar de mí y de lo que creo saber, siempre y sin excepciones.

¡Ah! Y prometer también que de hoy en adelante sólo habrá equis para mis Méxicos: por cariño a mi amigo Alantl, por respeto a su país y por pánico a dejar de ser invitado a sus cenas sin consumición mínima.


------


Dejo un soneto viejo que debería recordar más a menudo:


LA DUDA

(Pala)


Se han ido acumulando los mundiales

a un ritmo que jamás imaginara

el niño que, podrido de rituales,

vive (cada vez menos) tras mi cara.


Hoy, lejos de festines y algazaras

es raro que me escolten polvaredas

desde que el porvenir se me dispara

rompiéndome los ejes y las ruedas.


Me salvan los amigos – que en los dedos

se cuentan- y esa dosis de belleza,

que es una bofetada para al miedo.


Me queda, como última riqueza,

al lado de las ruinas de los credos,

la duda, que es mi máxima certeza.


...................



Imagen tomada de: http://mondomedico.files.wordpress.com/2008/03/duda.jpg

6 comentarios:

Pietá dijo...

Hemos aprendido de la mano muchas cosas, y por fortuna, hemos encontrado amigos que nos regalan con cariño nuevas lecciones. Acepto la invitación a seguirnos cuestionando, a burlarnos de nosotros mismos y a bajar la cabeza con dignidad cuando sea necesario.

Anónimo dijo...

HERMANA DUDA
Jorge Drexler

No tengo a quién rezarle
pidiendo luz,
ando tanteando el espacio a ciegas

No me malinterpreten
no estoy quejándome,
soy jardinero de mis dilemas

Hermana duda,
pasarán los años,
cambiarán las modas,
vendrán otras guerras,
perderán los mismos
y ojalá que tú
sigas teniéndome a tiro,
pero esta noche,
hermana duda,
hermana duda,
dame un respiro.

No tengo a quién culpar
que no sea yo
con mi reguero de cabos sueltos

No me malinterpreten,
lo llevo bien,
o por lo menos hago el intento.

Hermana duda,
pasarán los discos,
subirán las aguas,
cambiarán las crisis,
pagarán los mismos
y ojalá que tú
sigas mordiendo mi lengua,
pero esta noche,
hermana duda,
hermana duda,
dame una tregua.

Hermana duda,
pasarán los años,
cambiarán las modas,
vendrán otras guerras,
perderán los mismos
y ojalá que tú
sigas teniéndome a tiro,
pero esta noche,
hermana duda,
sólo esta noche,
dame un respiro.

Alantl dijo...

El post hace quedar al mexicano como una lumbrera y a ti como a un necio. En honor a la verdad tengo que aclarar acá que cuando te conté lo de la "j" tú reaccionaste de la manera más decente y preguntaste "¿por qué?". Y es que hay que admitir que ese asunto de la "j" y la "x" no se explica solo.

No se explica solo, y menos lo expliqué yo en ese momento:

-"Porque la "j" de "Méjico" es española, te dije.

Con esa claridad y tacto diplomático colombiano, tú sólo dijiste:

-"Hasta donde yo tengo entendido, la 'm' y la 'e' también".

Fue una respuesta genial, inesperada y que ahora traigo guardada para cuando me salte algún mexicano incauto a defender con tan malos argumentos algo que se puede defender con otros mejores.

teceo dijo...

¿?

Que bonito signo ese, que diferencia a los verdaderamente sabios a los que creen serlo

Dudas claro, siempre, pero tambien certezas, como el saberlos tan cerca a pesar de aislamientos autoinflingidos a veces y otras veces justificados por otros azares...


Un gran abrazo imaginado mi hermano, por si las dudas...

pretendo volver a escribir... ¿o no?

Julián Mayorga dijo...

Vine decidido a pegar "Hermana Duda". Dudé demasiado.

Hace poquito leí un aforismo maravilloso de Stanislaw Jerzy Lec; rezaba:

"Piense antes de pensar".

Mucho mejor que "el que piensa pierde". No?
O no?
No sé, pero así está la cosa o no.

ZAS dijo...

A diario tropezamos con palabras y expresiones incomprensibles para nuestro criollo diccionario, pero rápidamente entendemos que más allá de su etimología, encierran una forma de interpretar el mundo. ((Un mundo al que, por cierto, llegamos como extranjeros)).
Asimilamos los nuevos vocablos e incluso, a veces, nos sorprendemos pronunciándolos con naturalidad. ¿Por qué? Porque no nos disponemos a colonizar.