El Presidente hondureño Manuel Zelaya no gozaba de altos índices de popularidad y todo parece indicar que su interés de modificar la constitución para garantizar su reelección (¡espejito, espejito!), se desarrollaba al borde la legalidad.
Sin embargo su salida del poder constituyó un flagrante y vergonzoso golpe de estado.
¿A alguien le queda alguna duda?
Juzgar e incluso destituir al Presidente, eran opciones posibles dentro del marco de las leyes hondureñas. Sin embargo los golpistas ayudados por el ejército, obviaron ese camino y lo sacaron de su casa para enviarlo a Costa Rica. Eso no tiene otro nombre que golpe de estado.
Vuelvo a preguntar: ¿a alguien le queda alguna duda?
La Iglesia Católica siempre simpatizó con los regímenes militares y las dictaduras: los golpes de estado fueron para sus jerarcas, en la inmensa mayoría de los casos, algo digno de celebrarse y se constituyeron por décadas en el bendito as bajo la manga enviado por la Trinidad ante la tenebrosa amenaza de la palabra cambio.
¿A alguien le queda alguna duda?
Si. Puedo imaginar tristemente que aquí habrá dudas. Veo levantar la mano a algunos que no suelen frecuentar los libros de historia y a otros que presuponen la bondad de La Iglesia simplemente porque los sacerdotes dicen que es buena.
Pero aunque no estoy para sermonear a nadie, tampoco estoy para ceder la palabra hasta que termine este post. Abajo del mismo hay un cuadrito donde se puede desahogar quien se sienta agraviado. Ojalá, eso sí, lo haga con argumentos. Y permítanme en esa línea, sugerirles cualquier libro de historia latinoamericana o al menos una búsqueda en Google de combinaciones como La Iglesia y el General Primo de Rivera, o La Iglesia y Rafael Leonidas Trujillo, o La Iglesia y Franco, o simplemente La Iglesia y las dictaduras.
¡O tal vez no tengan que hacer ninguna de las dos cosas!
Aquí les traigo la última actualización mejorada y corregida sobre la posición eclesial frente a estos asuntos: el comunicado emitido por la Conferencia Episcopal Hondureña legitimando el golpe de estado. Todo un espléndido ejemplo de mezquindad reaccionaria, de alineamiento con el poder, de desprecio por las instituciones populares, de trasnochado pánico anticomunista. (¡En el deporte de ser dinosaurio, La Iglesia -lo juro- no deja de sorprenderme!)
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He aquí algunos apartes comentados. (¡Si no los comentaba corría el riesgo de atragantarme!)
• (...) Ante la situación de los últimos días, nos remitimos a la información que hemos buscado en las instancias competentes del Estado (la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional, el Ministerio Público, el Poder Ejecutivo, Tribunal Supremo Electoral) y muchas organizaciones de sociedad civil. Todos y cada uno de los documentos que han llegado a nuestras manos, demuestran que las instituciones del Estado democrático hondureño, están en vigencia y que sus ejecutorias en materia jurídico-legal han sido apegadas a derecho.
¡Ah! ¡No güevones! ¡Qué credibilidad tan aplastante la de sus fuentes! ¡Cuando quieran saber si las hamburguesas son comida chatarra le van a preguntar a Ronald McDonald!
•(...) Conforme a lo contemplado en el Artículo 239 de la Constitución de la República, “quien proponga la reforma” de este Artículo, “cesa de inmediato en el desempeño de su cargo y queda inhabilitado por diez años para el ejercicio de toda función pública”. Por lo tanto, la persona requerida, cuando fue capturado, ya no se desempeñaba como Presidente de la República.
¿Y desde cuando las destituciones legales se anuncian en la madrugada, sacando al acusado en ropa de dormir, mandándolo al exterior y negándole el derecho de defensa? ¿No existe en Honduras algo llamado tribunales, jueces, cárceles?
•(...) Hoy más que nunca los comunicadores sociales deben expresar su amor a Honduras buscando la pacificación y serenidad de nuestro pueblo, dejando a un lado los ataques personales y buscando el bien común.
¡Hay que ser muy cínico!
•(...) A la Organización de Estados Americanos pedimos que preste atención a todo lo que venía ocurriendo fuera de la legalidad en Honduras, y no solamente a lo sucedido a partir del 28 de junio recién pasado.
¿Esto lo redactó el Cardenal o el Canciller del nuevo gobierno?
•(...) Exhortamos al pueblo fiel a intensificar la oración y el ayuno solidario para que reine la justicia y la paz.
No se preocupen por el ayuno Sus Excelencias. El pobre pueblo hondureño lo ha practicado por siglos y sin reposo con la ayuda permanente de quienes ustedes hoy defienden y con la connivencia de la Iglesia Católica en general.
Estoy cansado de escuchar un argumento tan liviano como repetido: el de quienes defienden a La Iglesia pidiendo que se mire a los sacerdotes buenos que dan su vida por los pobres y a partir de ellos se juzgue a la institución. Pues no acepto esa falacia por argumento .
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Sé de esos sacerdotes. Conozco varios. Pero ellos son buenos hombres por sí mismos y no por la iglesia a la que pertenecen. Luego de recordarles que con ese argumento se podría defender, por ejemplo, a la criminal guerrilla colombiana, llena de hombres que llegaron a ella con el verdadero deseo de ayudar a los más pobres pero cuya presencia no hace a la guerrilla menos culpable, termino por regresar a las palabras del premio Nobel de física Steven Weinberg: “La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin ella, hay gente buena haciendo el bien y gente mala haciendo el mal. Pero para que la gente buena haga el mal, se necesita la religión”.
Aquellos movimientos al interior del catolicismo que propendían por el alineamiento real con los pobres (¿les dice algo las palabras Teología de la Liberación?) fueron exterminados con absoluto éxito por ese reaccionario (pero inigualable) gurú de la comunicaciones llamado Juan Pablo II.
Debo agradecer, eso sí, al Episcopado Hondureño porque al menos por un tiempo no tendré que volver a escuchar ese argumento: el comunicado apoyando el golpe de estado no es de un sacerdote, no es de un individuo. Está firmado por los once obispos de Honduras y representa el vergonzoso punto de vista de la jerarquía católica.
¿A alguien le queda alguna duda?
Imgen tomada de: http://www.jornada.unam.mx/2007/07/11/cartones/fisgon.jpg
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